Juan 8:36
El nuevo Testamento enseña con toda claridad que el Señor Jesucristo quebranta el poder y el dominio en la vida de los que verdaderamente lo siguen. Los individuos que por costumbre pecan siguen siendo esclavos del pecado, la injusticia y por consiguiente son propiedad de satanás
1 Juan 3:6 – 10. La unión de los creyentes sinceros con Cristo en su muerte y resurrección resultara en la libertad del pecado.
Los que no han recibido la salvación son esclavos del pecado, la impureza y la anarquía versículo 34,
Romanos 6:17 -20 viven satisfaciendo las pasiones de su naturaleza pecaminosa y siguen los caminos de satanás
Efesios: 2:1 – 3.
Los creyentes verdaderamente comprometidos que poseen la salvación en Cristo con la gracia acompañante del Espíritu Santo, son libertados del poder del pecado y de la inmoralidad
Romanos 6: 17 – 22. Por eso cuando son tentados a pecar tienen el poder para actuar de acuerdo a la voluntad de Dios que es la santidad. Son libres para ser esclavos de Dios y de la justicia.
La libertad de la esclavitud del pecado es una norma segura por la cual todos los creyentes pueden probar si tienen vida eterna con la gracia regeneradora y santificadora viviendo en ellos. Cualquiera que este actualmente en un estado de esclavitud a la inmoralidad nunca ha experimentado el renacimiento espiritual por El Espíritu Santo o si ha experimentado la regeneración espiritual, se ha entregado y ha entrado una vez más en la muerte espiritual que produce la esclavitud al pecado
Romanos 6:16, 21, 23 8: 12-13.
Sin embargo eso no quiere decir que los creyentes sean libres de la lucha espiritual contra el pecado. Mientras haya vida será necesario luchar constantemente contra las presiones del mundo, la naturaleza pecaminosa y el diablo,
Gálatas 5:17, Efesios 6:11-12.
La liberación absoluta de la tentación y de la influencia del pecado vendrá solo con la plena redención cuando partamos con el Señor o cuando Cristo venga por sus fieles. Lo que ofrece Cristo ahora es el poder santificador, mediante el cual los que obedecen al espíritu Santo son libertados de los deseos de la naturaleza pecaminosa
Gálatas 5:16-24 y capacitados para llevar una vida santa y libre de culpa delante de Él
Efesios 1:4.
Que así sea con cada uno de nosotros en nuestra Iglesia Local, Amen.