Reflexiones Un Enemigo Silencioso… "Cansancio"?

Un Enemigo Silencioso… "Cansancio"?

Un Enemigo Silencioso… “Cansancio”?

“Cuando mi corazón desmayare, llévame a la roca que es más alta que yo. Porque tú has sido mi refugio, y torre fuerte delante del enemigo…” (Salmo 61:2-3).

Durante estos días ha venido a mi mente mientras analizaba la escritura, lo que el Apóstol Pablo le escribiese a los Romanos en el Cap. 7 verso 24, que dice; “¡Miserable de mi! ¿Quién me librara de este cuerpo de muerte?. Este carapacho llamado cuerpo, en infinitas ocasiones nos lleva a fallarle a Dios de diferente manera, por eso el mismo Pablo escribió en Corintios 15:53, “Es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción…”, ya que a este cuerpo le vienen circunstancias las cuales se convierten en enemigos silenciosos.

En el momento en que David escribió el Salmo 61, su corazón estaba agobiado, cansado en camino al desfallecimiento. Al igual que David, nuestras tensiones y agobios nos hacen clamar dolorosamente, estando perseguidos por nuestros fracasos y abrumados de tensiones.

El cansancio no es malo, hasta Jesús se cansó, el problema está en que no es bueno descansar en cualquier parte y con cualquiera. El salmista reconoció esto en este salmo y dijo; “Cuando mi corazón desmaye, llévame a la roca que es más alta que yo…” Te preguntaras ¿porque?

Como Sansón, muchos de nosotros podemos resistir ataques, riesgos, tensiones y criticas. Podemos sobrevivir al fracaso matrimonial, a las debilidades morales, la decadencia y los conflictos. ¡Es el cansancio lo que amenaza con minarnos!

¿Se ha dado cuenta que Dalila no mato a Sansón? Es cierto. ¡Sansón murió de cansancio! El hubiese podido manejar a Dalila de no haber estado tan cansado. El pecado de Sansón no era el “estar cansado”. Cayó en pecado porque fue a descansar al lugar equivocado. ¡Despierta, saca la cabeza de la falda de Dalila! Porque sus herramientas son la fatiga, el entumecimiento y el vacio interior del hombre. Ella sabe que una vez que la cabeza de Sansón este sobre sus rodillas, comenzara a abrirle su corazón.

Los hombres ocupados no “agendan” el cansancio pero se les presenta en el momento en que menos lo esperan. La fatiga es el cáncer silencioso de nuestros juicios y emociones. Nos roba la creatividad y silenciosamente hurta nuestra potencia y discernimiento. Cuando estamos cansados, somos más vulnerables y menos cuidadosos. Nuestros nervios están irritados, nuestro temperamento exacerbado y hasta un simple problema parece imposible de resolver.


Repite esta oración; “Padre como tu siervo (a) dependo de ti, dame fuerzas estoy débil y ayúdame a vencer el cansancio, gracias Señor por tu fortaleza en el nombre de Jesús, Amen”

Un Enemigo Silencioso…

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