Tal vez el anuncio más eficaz que se haya escrito jamás apareció en un periódico de Londres a principios del siglo XX: “Se buscan hombres para viaje peligroso. Salarios malos, mucho frio, largos meses de oscuridad total, peligro constante. No se garantiza el regreso. “Esas palabras fueron escritas por Sir Ernest Shackleton, el famoso explorador del polo sur.
Al comentar sobre la abrumadora respuesta que recibió, Shackleton dijo: “Parecía que todos los hombres de Gran Bretaña estaban decididos a acompañarnos”.
Las palabras de Shackleton me recuerdan las de Jesús en Mateo 16:24: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. El Señor estaba llamando a la gente para que lo acompañara en un viaje peligroso: el camino a la cruz. Emitió ese llamamiento después de decir a sus discípulos que iba a Jerusalén a sufrir y a ser muerto.
En el correr de los siglos, miles han respondido a las palabras de Jesús dejándolo todo para seguirlo. Pero a diferencia de la expedición de Shackleton que termino, la obra del Señor continúa y todavía se necesitan voluntarios. El sigue llamando a los que quieran servirle independientemente del costo.
¿Has respondido a su llamamiento?