
Efesios 2:9
Nadie absolutamente puede ser salvo por el hecho de hacer el bien, tener mucho amor, ni por hacer grandes esfuerzos por obedecer los mandamientos de Dios. Las personas solamente y únicamente son salvos por la gracias de Dios, al aceptar por la Fe el sacrificio que Cristo realizo en la Cruz del Calvario a nuestro favor, ocupando nuestro lugar y así pagando el precio de nuestra salvación.
Las razones para esto son las siguientes:
Todos los que no son salvos están muertos espiritualmente, bajo el dominio y Señorío de satanas quien es El Padre de ellos, esclavizados por el pecado y bajo la condenación de Dios,
Efesios 2:1-3.
Para ser salvo, la persona debe aceptar y recibir la provisión de Dios de la salvación,
Efesios 2:4-5, recibir el perdón de pecador,
Romanos 4:8-7, obtener la vida espiritual, ser hecho una nueva criatura,
2 Corintios 5:17, y recibir El Espíritu Santo,
Juan 7:37-39.
Ningún esfuerzo propio por grande que sea puede lograr lo hablado anteriormente.
Lo que produce la salvación es la gracia de Dios por la Fe, que se produce por un llamado al arrepentimiento y a la Fe,
Hechos 2:38, junto con ese llamado viene la obra del Espíritu Santo dentro de la persona, que le da el poder y la capacidad de responder en una forma positiva a Dios. Los que responden en Fe y arrepentimiento y aceptan a Cristo como Señor y Salvador reciben la gracia para ser regenerados o nacidos de Nuevo mediante el poder del Espíritu Santo y ser llenos de El,
Efesios 5:18, Hechos 1:8 y Hechos 2:38.
Los que llegan a ser nuevas criaturas en Cristo recibe continua gracia para vivir la
Vida Cristiana, resistir el pecado y servir a Dios,
Romanos 8:13-14, 2 Corintios 9:8. Los creyentes se esfuerzan por agradar a Dios mediante su gracia que obra dentro de ellos,
1 Corintios 15:10, la gracia de Dios obra dentro del creyente consagrado, tanto el querer como el hacer por su Buena voluntad,
Filipenses 2:12-13, de principio a fin,
la salvación es solamente y absolutamente por la gracia de Dios. Nada de nosotros.
Gracias a Dios por su don inefable, El Cristo crucificado. Que el nos bendiga. Amen.