La vida está llena de intercambios. Las malas decisiones de hoy son el pago inicial de los problemas del mañana. Todo parte de vivir con la ley de Dios que dice que cosechamos lo que sembramos.
Eso le sucedió a una persona de 30 años de edad. Lo condenaron 15 años de prisión por conducir borracho. El juez suspendió años de la sentencia a cambio de que el hombre permaneciera en arresto domiciliario durante un año.
El intercambio era simple: quedarse en la casa y no meterse en problemas durante un año en vez de pasar en la cárcel. Pero al hombre no le gusto estar encerrado, por lo que se fue a pescar conduciendo con una licencia suspendida. Fue arrestado y el juez lo metió en la cárcel. La pesca le costó muchos años de libertad.
¿Qué malos intercambios hacemos nosotros? ¿Rechazamos la misericordia de Dios para poder disfrutar el placer del pecado? En la Biblia vemos algunos ejemplos. Moisés intercambio la Tierra -prometida por un estallido de ira (Nm. 20:7-13). David intercambio su reputación por una noche de pasión (2 S. 11). Ananías y Safira intercambiaron la vida por un poco de dinero adicional (Hch. 5:1-11).
¿Te sientes tentado hoy? No cedas. Aférrate a Jesús. Obedece sus mandamientos. Nunca cambies la comunión con él por nada. Siempre es un mal intercambio. En el fuego de la tentación, no pierdas la calma, porque los errores de hoy, se pagan muy caro mañana, solo las buenas decisiones de hoy nos traerán bendiciones mañana.
Señor, ayúdanos, danos tu fortaleza para poder mantenernos en pie, y así poder vencer toda tentación del enemigo. Espíritu Santo diríjanos a tomar buenas decisiones para nuestras vidas en el nombre de Jesús. Amén.