El Fundamento De Los Apostoles
Efesios 2:20
La Iglesia local que comienza o nace en cualquier lugar solo puede ser verdadera en la roca eterna que es Cristo Jesús y el sacrificio que El hizo en la cruz de Calvario y edificada en la revelación infalible e inspirada por Cristo a los Apóstoles de la Iglesia primitiva.
Los Apóstoles Nuevos Testamentarios fueron los primeros mensajeros, testigos, predicadores y representantes autorizados del Señor crucificado y resucitado. Fueron las piedras del fundamento de la Iglesia y su mensaje se preserva en los escritos del Nuevo Testamento como el testimonio original y fundamental del evangelio de Cristo, validos para todos los tiempos.
Todas las Iglesias y los creyentes dependen de las palabras del mensaje y la Fe de los primeros Apóstoles tal como se registra en Hechos y los escritos Apostólicos inspirados. Su autoridad se conserva en el Nuevo Testamento y a las generaciones posteriores de la Iglesia les toca obedecer esta revelación y atestiguar su verdad. El Evangelio dado a los Apóstoles del Nuevo testamento por medio del Espíritu Santo es la fuente perdurable de vida, verdad y dirección para la Iglesia.
Todos los creyentes son verdaderos solo con tal que hagan lo siguiente:
Deben estar de acuerdo con la enseñanza original de los Apóstoles y la revelación respecto al Evangelio, como se halla en el Nuevo Testamento y esforzarse sinceramente por seguirlas,
Hechos 2:42.
Rechazar la enseñanzas de los Apóstoles es rechazar al Señor mismo,
Juan 16:13-15, 1 Corintios 14:36-38, Gálatas 1:9-11.
Deben continuar la misión Apostólica anunciando el mensaje al mundo y a la Iglesia, la fiel proclamación y la enseñanza en el poder del espíritu Santo,
Hechos 1:8, 2 Timoteo 1:8-14, Tito 1:7-9.
No solo se debe creer el mensaje Apostólico sino también defenderlo y protegerlo de toda tergiversación o alteración.
La revelación original de los Apóstoles que se halla en el Nuevo Testamento nunca se puede reemplazar ni anular con nueva revelación, testimonios, profecías o experiencias posteriores que no estén de acuerdo con la enseñanza original de Cristo y los Apóstoles.
Hechos 20:27-31, 1 Timoteo 6:20.
Que Dios nos ayude a ser fieles a la enseñanza original de la palabra de Dios. Amén.