Isaías 6:5
Al contemplar la plenitud y la santidad de Dios, Isaías comprendió al instante su propia imperfección e impureza, sobre todo respecto a sus propias palabras. También reconoció las consecuencias de ver a Dios cara a cara y lo hizo digno de permanecer en su presencia como siervo y profeta del Santo de Israel.
Todos los que se acercan a Dios deben tener sus pecados perdonados y el corazón limpiado por El Espíritu Santo
Hebreos 10:19-22 porque solo Dios puede proporcionar la pureza que El exige.
6:8 A quien enviare? Solo después de recibir su purificación a Isaías se le faculto como Profeta, este pasaje les recuerda a los creyentes la gran comisión del Señor resucitado de proclamar el Evangelio de la salvación a todo el mundo. Si cautiva el corazón de los creyentes esta orden de ir, deberían responder de la misma manera de Isaías “Heme Aquí, envíame a Mi”
6:9 Anda y di a este pueblo. Dios le dijo a Isaías que el pueblo rechazaría su mensaje y permanecería indiferente al llamamiento profético al arrepentimiento. En realidad su predicación volvería el corazón de ellos aun mas rebelde, en contra de Dios
(Versículo 9) Mateo 13:14-15, Marcos 4:12, Lucas 8:10.
No obstante Isaías tenía que predicar fielmente el impopular mensaje de juicios,
Jeremías 1:8-19, Ezequiel 2:3-4. Sin embargo habría un límite a su mensaje desconsolador. Los juicios ejecutados por medio de los enemigos llevarían al pueblo a la Fe y a la obediencia,
36:21, 37:7, como resultado Isaías podría tener un nuevo ministerio, durante los quince anos adicionales que se le concedieron a Ezequías el rey bueno que hizo lo recto delante de Dios,
Isaías 38:5.
Querida Iglesia que cada día podamos buscar la presencia de Dios, para que el nos limpie, purifique y podamos así ser aptos para lo que El quiere que hagamos para el agradecimiento de su nombre. Amén.